Funcionamiento del vehículo

La única forma de tener un vehículo seguro y eficiente es con un buen mantenimiento, para lo cual puede tomar como referencia los intervalos que recocomiendan los manuales para el propietario, que los fabricantes proporcionan en cada vehículo.

Un buen mantenimiento puede disminuir el consumo de combustible en un 10%, además de hacer obtener una mejor respuesta de su vehículo; por lo tanto, contamina menos.

El sistema de lubricación

El aceite tiene la misión de disminuir la fricción y el desgaste entre las distintas partes móviles. Cuando el motor no está lubricado se enciende la luz indicadora de la presión de aceite. Si esto ocurre, detenga inmediatamente el motor y no lo ponga en marcha hasta reparar la avería.

La lubricación del vehículo es fundamental para su buen funcionamiento; los rodamientos de las ruedas, las crucetas, la transmisión, el diferencial, la caja de cambios y el motor, deben ser lubricados con los grados correctos de aceite o grasa recomendados por el fabricante.

Usar el aceite con la viscosidad adecuada para su vehículo puede aumentar la vida útil del motor. Generalmente, se recomienda el uso de aceite tipo multigrado porque reduce la fricción y se logran ahorros en el consumo de combustible. Recuerde hacer los cambios de aceite y de filtro en los intervalos recomendados por el fabricante, principalmente cuando el vehículo es nuevo.

Cuando un filtro de aire está tapado, restringe la entrada de aire provocando una mezcla más rica en gasolina, lo cual aumenta el consumo de combustible y, por lo tanto, un aumento de la contaminación. El filtro de aire debe limpiarse cada 5.000 Km y cambiarse cada 10.000 Km o según lo recomiende el fabricante. Esto debe hacerse en cada sincronización.

 

El sistema eléctrico

La energía eléctrica que necesita el vehículo es producida por el alternador, el cual es movido mediante una correa desde el motor. El efecto del alternador disminuye cuando la correa está poco tensa. Dicha energía es almacenada en la batería. Si la carga de la batería no es suficiente, lo sabrá mediante la luz de advertencia o con la correspondiente aguja en el panel de instrumentos. Una batería mal cargada hace que el vehículo tenga dificultades para arrancar, especialmente cuando la temperatura es baja.

El sistema eléctrico debe estar en óptimas condiciones de operación y de protección, porque suministra la energía a la unidad eléctrica o electrónica de control. Para la correcta protección de dicha unidad, es conveniente colocar en la caja o tablero de fusibles sólo aquellos del amperaje correcto que especifican los fabricantes, y hacer que en caso de un corto circuito en algún elemento eléctrico del vehículo, se funda oportunamente el fusible que protege de la sobrecarga de corriente. Los elementos se encuentran centralizados en una caja alojada en el interior del habitáculo del vehículo, por donde pasa prácticamente la totalidad de los circuitos eléctricos.

Los fusibles se encuentran incorporados en cada uno de esos circuitos, y son elementos que no necesitan mantenimiento especial, porque su funcionamiento depende del estado de los elementos existentes en el circuito que protegen. Por ejemplo, si el fusible del circuito del limpiaparabrisas se funde, es porque existe una avería eléctrica en el limpiaparabrisas. Una recomendación importante es: siempre que no funcione un elemento del automóvil, acudir al fusible del correspondiente circuito para ver si está fundido y, con dicha deducción, comenzar la investigación de la avería. Para localizar el fusible responsable del sistema averiado se debe revisar el libro de mantenimiento del vehículo.

Pero es imprescindible mantener los terminales de la batería libres de sarro usando grasas, y revisar los niveles del líquido (ácido) en las celdas de la batería. En grado de importancia, el alternador de los vehículos es el centro de energía eléctrica porque, al retroalimentar parte de la corriente eléctrica que genera, la deposita en el acumulador, permitiendo con ello su carga. La revisión del alternador consiste en ver los carbones, la carcasa, la continuidad de los embobinados, el rotor y el cableado, entre otros detalles.

Si el alternador no funciona, deja de hacerlo el sistema eléctrico junto con el vehículo. Los aparatos de medición para estos elementos son el voltímetro, aparato que mide la fuerza de la corriente, y el amperímetro, que mide su cantidad.

El sistema de combustible

Cuando el motor está frío se tiene que reducir la cantidad de aire de la mezcla para que encienda, lo cual se hace con la ayuda de un regulador, comúnmente denominado “schock”. Algunos vehículos tienen el regulador automático, mientras que otros, los de motor de inyección, carecen del mismo porque son controlados por un microprocesador.

El sistema de refrigeración

El motor debe funcionar a una temperatura adecuada para que pueda quemar eficientemente el combustible; de lo contrario, quemará una cantidad mayor de gasolina. Si el motor tarda en “calentarse” deberá verificar el termostato, porque además de provocar mayor consumo de combustible puede afectar el convertidor catalítico.

Del sistema de enfriamiento deben revisarse, principalmente, las mangueras del radiador para identificar las posibles fugas y cambiar, por lo menos una vez al año, el líquido refrigerante. Consulte el manual del propietario, en él encontrará algunos consejos que pueden ayudar a bajar los costos de mantenimiento.

La función del tapón del radiador es elevar el punto de ebullición y mantener a presión el sistema, para evitar el vacío. Este pequeño elemento de muy bajo costo protege el motor, y evita el sobrecalentamiento que, en un momento dado, pueda hacer que el vehículo quede parado, obstruyendo con ello la vialidad. El uso adecuado del refrigerante utilizado en el sistema de enfriamiento, logra mantener presurizado el conjunto del sistema y evita las temperaturas extremas.

Otro elemento que se daña significativamente por los sobrecalentamientos del motor es el aceite lubricante, el cual se degrada rápidamente al sobrepasar la temperatura normal de operación y, peor aún, cuando no se usa el aceite multigrado que resiste las temperaturas extremas. Para controlar adecuadamente el flujo del refrigerante se utiliza el termostato, que trabaja en función de un rango de temperatura.

¡Advertencia!

Usar líquido refrigerante como líquido lava parabrisas es muy peligroso. Si cae sobre el parabrisas, puede ensuciarlo, afectar la visibilidad y ocasionar un accidente. Aplique sólo líquido de lava parabrisas o agua.

El sistema de escape de los gases del motor

Un ruido anormalmente alto en el tubo de escape suele ser una señal de roturas o de orificios en el silenciador.

La sincronización (afinación) y el cambio de aceite

El mantenimiento oportuno en los sistemas de combustión hace que rinda el combustible, lo cual se logra mediante la sincronización del motor. Dentro de los puntos que regularmente incluye la afinación del motor, están efectuar el cambio de aceite y la sustitución de todos los filtros de los sistemas de aire, gasolina, aceites, lubricantes, etc.

Los niveles de aceite deben cuidarse en ambos sentidos: los niveles bajos o excesivos de aceite producen sobrecalentamiento. Cuando el nivel es bajo, se desgastan prematuramente los anillos y las camisas de los cilindros del motor. Otra forma de sobrecalentamiento del motor es la temperatura ambiental, bien sea en época de calor, o con tránsito lento y pesado. Para evitar que se piquen las camisas del motor, es necesario enfriarlo revolucionándolo unos minutos hacia arriba de la marcha mínima, y de este modo estabilizar la temperatura normal de trabajo. Si es necesario, agregue agua al radiador.

 

El control de las emisiones contaminantes

Es primordial en nuestra comunidad. Constituye uno de los puntos de mayor atención, porque existe el compromiso de no emitir gases en forma de humo.

Los principales gases contaminantes, provenientes de los motores de combustión interna, son: el monóxido de carbono, CO, y los óxidos de nitrógeno y de azufre. Dichos gases son supervisados periódicamente, con carácter obligatorio. La comprobación del buen funcionamiento del convertidor catalítico es fundamental, porque es el elemento que neutraliza los desechos de la combustión.

Existen tres colores de humo (azul, blanco y negro), y todos provienen del tubo de escape de los motores de combustión interna. La revisión bianual es obligatoria para los vehículos particulares, pues no sólo evita la emisión excesiva de humo, sino también las sanciones. Lo anterior únicamente sucede porque no se lleva un mantenimiento adecuado a los motores. A continuación, se explica la procedencia de cada uno de los humos:

1.  Cuando el motor arroja el humo de color azul, indica la existencia de aceite en las cámaras de combustión. Es muy probable que los anillos de los pistones del motor estén fracturados o se hayan salido de su posición. Estos anillos cumplen la función de mantener la presión en las cámaras de combustión, e impiden el paso del aceite que lubrica el motor hacia las cámaras.

2.  Por otro lado, en las mañanas, al arrancar el motor, es necesario un adecuado precalentamiento para evitar que el tubo de escape emita humo blanco. Antes de ingresar a las avenidas es necesario tomar la precaución de calentar bien el motor, por lo menos unos minutos, según el estado mecánico de cada uno.

3.  La causa de una cantidad excesiva de humo negro es, generalmente, la obstrucción del filtro de aire debido a los residuos de polvo. Estos impiden el paso del oxígeno necesario para la combustión de la gasolina dentro del motor, generando con ello una mala explosión.

La dirección

Para revisar el sistema de dirección, observe cómo se comporta el vehículo cuando suelta el timón durante la marcha, en un trayecto corto. Si tiende a desplazarse hacia algún lado, es indicio de que alguno de los elementos de la dirección falla y es indispensable su revisión.

De igual forma, cuando las llantas presentan desgastes irregulares, la dirección debe someterse a revisión.

La alineación y el balanceo

La dirección se desalinea con mayor rapidez cuando el vehículo es sometido a sobrecargas, así como cuando tropieza con un obstáculo, o cae en los hoyos.

Tener las ruedas alineadas y balanceadas permite reducir el consumo de combustible, y ofrece una operación más segura porque se evita que sufran un desgaste disparejo y prematuro, eliminando las vibraciones en la dirección y mejorando la conducción. Por dichas razones, el vehículo debe ser alineado y balanceado cada dos o tres meses, lo cual ofrece un acoplamiento y un “agarre” más estable del vehículo sobre la carretera.

No debe haber demasiado “juego” en el volante. Si usted tiene la dirección asistida, revise el nivel de fluido de vez en cuando. Un “gemido” cuando usted realiza un viraje brusco puede ser un indicador de problemas.

La suspensión

Se debe hacer una rápida revisión de los amortiguadores, balanceando puntualmente el vehículo con presión hacia abajo. Si escucha chirridos o si al soltarlo el balanceo permanece por más de tres oscilaciones, es hora de cambiar los amortiguadores. Es conveniente hacerlo por pares (delanteros o traseros), por lo general cada dos años o a los 40.000 Kilómetros.

La transmisión

La energía del motor es transmitida a las ruedas de tracción por la caja de velocidades, a través del embrague (clutch). Actualmente, existen vehículos de tracción delantera, de tracción trasera (4X2) y de tracción en las cuatro ruedas (4X4).

Los vehículos con caja de cambios automática carecen del pedal de embrague.

La caja de velocidades y el embrague (clutch)

En los sistemas de transmisión, es común la ocurrencia del desgaste de los sincronizadores de engranaje, en la caja de velocidades. Dichos sincronizadores desgastados hacen que se “salten” las velocidades.

Para evitar un desgaste prematuro es necesaria la revisión periódica del aceite, así como la operación correcta del cambio de velocidades. En lo que respecta al embrague, su pedal debe estar libre durante el movimiento del vehículo, sin descansar el pie sobre el mismo, pues es un mal hábito que trae como consecuencia el desgaste prematuro de las pastas del embrague.

En los vehículos destinados al servicio público uno de los elementos sometido a mayor esfuerzo es el embrague, especialmente en la ciudad, debido a las continuas paradas y arrancadas que implica transitar por ella. Por lo tanto, es fundamental realizar un adecuado y periódico mantenimiento preventivo a dichos vehículos.

Los frenos

Los vehículos tienen dos sistemas de frenos, que actúan independientemente: el freno de servicio (pedal) y el freno de estacionamiento (freno de mano). El primero generalmente es hidráulico y actúa sobre las 4 ruedas, y el segundo es mecánico en la mayoría de los automóviles y actúa sobre las ruedas traseras. 

Los frenos que tiran hacia un lado pueden estar mojados o necesitar una reparación. Cuando están mojados, los puede secar con una presión ligera y continua en el pedal; si esto no funciona, lleve el vehículo a un mecánico para que revise los frenos. Unos frenos mal ajustados, demasiado apretados, incrementan la contaminación y sufren mayor desgaste. Por ello, es necesario verificarlos regularmente.

Es vital contar con un sistema de frenos impecable, que garantice la seguridad requerida. El sobrecalentamiento del sistema de frenado en las llantas es una de las causas principales de los accidentes, y se produce por el abuso del sistema con exceso de velocidad. Aún contando con un sistema de frenado en buenas condiciones, se verá seriamente dañado ante los “acelerones” y frenadas repentinas y continuas.

Si usted nota cualquier cambio en el funcionamiento de los frenos, lleve el vehículo para que los revisen inmediatamente.

Las llantas

Para que las llantas cumplan bien sus funciones de frenado, “agarre” y direccionalidad, los dibujos o surcos de sus bandas de rodamiento deben tener una profundidad aconsejable de mínimo 3 milímetros.

Las llantas infladas a la presión recomendada por el fabricante bajan la resistencia al rodamiento y reducen el consumo de combustible, al tiempo que se disminuye el desgaste y son más seguras. La verificación de la presión de los neumáticos, por lo menos una vez por semana, debe realizarse cuando la llanta está fría o antes de haber recorrido 2 Km. La rotación de las llantas es fundamental para una mayor durabilidad, por lo cual se recomienda hacerlo cada 10.000 Km para impedir que se gasten irregularmente.

Las luces

Para controlar que las luces medias no ceguen (encandelillen), estacione el vehículo en un lugar plano a 10 m de una pared y encienda las luces medias. Luego, verifique que la altura de la luz proyectada sea inferior a la altura de los faros respecto al nivel del suelo.

Mantenga los faros limpios y sin suciedad, pues las bombillas rotas pueden causar una luz deslumbradora peligrosa para los otros conductores. ¡Arréglelas lo antes posible!

Las luces intermitentes de advertencia de peligro sólo deben usarse cuando el vehículo está detenido por una falla, y nunca como una excusa para un estacionamiento peligroso o ilegal.

El tablero de control

Se encuentra ubicado frente al asiento del conductor. Cada vehículo tiene el tablero en diferente orden. Los íconos que aparecen en él tienen diferentes funciones e informan sobre las diversas situaciones.

En el tablero de control está el velocímetro, instrumento que verifica la velocidad en Km/h; las luces indican las puertas abiertas y las luces direccionales; el termómetro señala los rangos principales de temperatura del motor; el amperímetro muestra la carga de la batería; el gasómetro señala la cantidad de combustible en el tanque.

Un dato importante lo da el tacómetro, que mide las revoluciones por minuto del motor, RPM, e indica a qué velocidad gira el eje cigüeñal. En caso de acelerar constantemente, se revoluciona el motor en forma desmedida y puede presentarse un alcance valvular, por obligar al ciclo de admisión, comprensión, explosión y escape a efectuarse casi instantáneamente debido al “acelerón”; las válvulas de admisión y escape trabajan casi simultáneamente en esas condiciones, por lo cual se dice que se alcanzan entre sí. Son comunes los conductores que no mantienen el uso prudente de las RPM a las que se deben operar los motores de los vehículos.

El cinturón de seguridad

Es obligatorio el uso del cinturón de seguridad por parte del conductor y de los pasajeros ubicados en los asientos delanteros del vehículo .

Golpearse en un accidente a 50 Km/h, sin llevar puesto el cinturón de seguridad, es equivalente a caer al vacío desde un cuarto piso; si la velocidad en el momento del choque es de 70 Km/h, la equivalencia es a la de un séptimo piso. El cinturón de seguridad es la medida más simple y más eficaz para prevenir las consecuencias de un accidente de tránsito.

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