Acccidente de Tránsito

Existen tres factores que deben considerarse cuidadosamente, porque intervienen en la generación de un accidente: el agente, el huésped y el medio ambiente. El agente es el vehículo, el huésped es el usuario de las vías (conductor, peatón, pasajero), y el medio ambiente, el entorno y las vías.

En el momento en que se rompe el sistema se produce el accidente. La falla en el equilibrio del sistema puede provenir de cualquiera de los tres factores, por lo cual las medidas que se tomen para evitar accidentes deben conducir a mejorar cada uno de ellos, según el grado de sus fallas.

1.  Causas imputables a los vehículos: la principal causa provocada por los vehículos contiene un alto grado de factor humano; las otras son la falta de mantenimiento preventivo y el aumento del volumen de los vehículos en las vías.

2.  Causas imputables a los conductores: la desatención y la inobservancia de las señales de tránsito, la impericia, la embriaguez, las alteraciones psíquicas, las deficiencias físicas y el desafío a las normas.

3.  Causas imputables a los peatones: la principal causa es la inobservancia de las normas de comportamiento estipuladas en los códigos de policía y de tránsito.

4.  Causas imputables a los pasajeros: principalmente, la distracción al conductor.

5.  Causas imputables al ambiente: durante épocas de lluvia, niebla o exceso de humo, la visibilidad se reduce notablemente. La contaminación de los gases tóxicos de los vehículos produce irritación del ánimo de los conductores.

6.  Causas imputables a la administración del tránsito: las deficiencias en el diseño vial, la señalización y el diseño de los flujos vehiculares, entre otras.

7.  Causas imputables a las vías: el ancho de las vías influye, porque o son tan anchas que no tienen bien determinados sus carriles, o tan angostas que presentan dificultades para el flujo y para los accesos. Las superficies en mal estado, mal acabadas o demasiado lisas generan accidentes. Existen, también, cruces con mala o nula visibilidad y malos diseños de vías en algunos sectores. Algunos separadores son demasiado angostos o no están adecuadamente señalizados.

Centro de Orientación para Víctimas de Siniestros Viales – ORVI

Las actuaciones inmediatas

Cualquier persona puede encontrarse en carretera o en cualquier vía con un accidente recién ocurrido, o presenciarlo cuando sucede. Todo conductor, por regla básica de solidaridad humana, tiene la obligación moral de hacer lo posible para auxiliar a las víctimas con el fin de salvar sus vidas.

Usted debe activar de inmediato el sistema de emergencias de la localidad y ayudar a los lesionados. Cuando los equipos de emergencia, ambulancias, bomberos y tránsito llegan a tiempo al lugar del accidente, es como si se hubiera llevado el hospital hasta donde está el afectado. Si se crean las condiciones adecuadas para mantener estabilizada la condición actual de un herido, fueron momentos afortunados cuando un conductor anónimo, tal vez usted, supo activar la alarma rápidamente.

Cómo hacerlo en una forma adecuada, siguiendo las reglas generales de proteger, alertar y ayudar.

Queda claro que este contenido no pretende sustituir, en absoluto, la participación de un profesional en medicina (médico, enfermera, auxiliar de enfermería, etc.), y que es sólo un esbozo general sobre tan importante tema. De todas formas, su buena aplicación puede salvar una vida.

En los últimos años, ha cambiado la estrategia de atención al afectado en un accidente. Se pasó de creer que lo más importante era llevarlo urgentemente al hospital, a una nueva filosofía en la que lo prioritario es llegar cuanto antes y atenderlo en el sitio del accidente. Existe una segunda convicción, con unos conocimientos mínimos: los conductores pueden ser capaces de valorar y realizar sencillas operaciones de aseguramiento y estabilización de los pacientes en la escena, mientras llega el personal especializado; es decir, los conductores se convierten en un factor muy favorable en la posterior recuperación del lesionado.

Los pasos a seguir 

Mantener la calma

La misma escena hace suponer que el evento presenta unas dimensiones que están fuera de su alcance, y que sin los equipos, las herramientas y la capacitación adecuada sería imposible atender el siniestro. La verdad es otra. Teniendo siempre presente el principio de ayuda al necesitado, podrá saber y entender cuál es la mejor forma para atender el siniestro y comprender las acciones puntuales que debe realizar, sin que las mismas afecten aún más al paciente. De esta norma se guarda el principio de la seguridad, porque si no está alerta a los cambios que puedan darse en la escena puede llegar a ser una víctima más y usted dejaría de prestar la ayuda a quienes la requieren en ese instante.

Asegurar la escena

Se debe evitar a toda costa que a las víctimas de un accidente se le sumen otras nuevas, por lo cual el conductor que se detiene para ayudar debe proteger el lugar con los siguientes pasos:

1.  Estacionar su vehículo fuera de la carretera con las luces encendidas y las luces de emergencia (estacionarias). Si es de noche, colóquelo de manera que las luces del vehículo iluminen el escenario. Señalice el lugar con los triángulos de seguridad que usted siempre debe llevar.

2.  Revise sus aptitudes, establezca si usted está en condiciones físicas y psicológicas para realizar la labor, y determine si otras personas pueden colaborar.

3.  Es importante contar con elementos de protección para prestar la ayuda adecuada e intervenir en los hechos, tales como guantes de látex, tapabocas y guantes de trabajo, entre otros. Dichos materiales lo protegerán de una eventual contaminación o lesión, por roce o por caída.

RECUERDE: la atención debe prestarse con la colaboración de otra persona. Así puede ayudar mejor a las víctimas. Nunca trabaje solo, solicite ayuda.

¿Cómo se colocan los triángulos de seguridad?

*  En las carreteras con doble sentido de circulación, se debe colocar un triángulo adelante y otro atrás del accidente, a una distancia mínima de 50 m, de manera que sean visibles por lo menos a 100 m antes del lugar de los hechos.

*  En las carreteras con una sola dirección (una sola vía), es suficiente con poner un solo triángulo, mínimo 50 m antes del lugar del accidente; si se puede colocar un segundo triángulo a unos 100 m, es mejor aún.

Revisar el lugar de los hechos

En especial, en dos aspectos:

1.  Los riesgos propios de la escena: antes de acercarse, revise si hay riesgos adicionales que puedan agravar la situación. Dichos riesgos pueden ser: cables eléctricos cortados, derrames de combustible, postes de servicios públicos caídos, árboles quebrados, etc. En colaboración con las autoridades presentes, si ellos solicitan su ayuda, determine la forma de evitar que otros riesgos adicionales afecten a los heridos y a la comunidad del sector.

2.  En caso de incendio del vehículo: por lo general, los vehículos no explotan, como en las películas, sino que producen llamaradas. Si actúa a tiempo con el extintor (que debe recargar cada año), puede detener el fuego.

Si arde el vehículo, estacione sin estorbar y quite la ignición. Agite el extintor, retire el seguro e intente dirigir el chorro por debajo y hacia el motor. Después, abra unos centímetros la tapa del motor, apenas lo justo para lanzar un chorro hacia el interior. ¡Cuidado!, Si abre la tapa del motor por completo, la entrada de nuevo oxígeno puede avivar el fuego. No utilice agua porque no sirve en este caso.

Para apagar el fuego colóquese de espaldas a la dirección del viento y a una distancia mínima de un metro, y dirija el chorro en zigzag hacia la base de la llama. Aunque no haya incendio, si dispone de extintor téngalo cerca del vehículo accidentado.

Activar el sistema de emergencias

Desde el lugar de los hechos, informe a las entidades respectivas sobre lo siguiente:

1.  El sitio: dirección exacta, carretera y lugar. Establezca con claridad en dónde está usted antes de hacer la llamada. Identifique algunos puntos de referencia que puedan ayudar para que lleguen los servicios de emergencia. En caso de una autopista, diga en cuál de los dos sentidos está el accidente; por ejemplo, de Bogotá hacia Melgar.

2.  El tipo de evento: accidente de tránsito o volcamiento, entre otros, y el número de vehículos implicados.

3.  El número de posibles lesionados.

4.  Los equipos especializados: que sean requeridos para atender la emergencia; indique si existe riesgo de incendio, caída de estructuras, deslizamiento, etc.

Nunca olvide su propia seguridad, porque usted no podrá ayudar si resulta afectado.

Llame a cualquiera de los siguientes números y dé los detalles del accidente. Mantenga la calma para que la información que dé sea la más indicada y precisa:

1.  Línea 123 

2.  Desde un celular, marque # 767

3.  Cruz Roja: marque 132

4.  Bomberos: marque 119

5.  Desastres: marque 111

Espere hasta recibir instrucciones antes de colgar. En algunas ocasiones, los operadores pueden pedirle que continúe intercomunicado para hacerle otras preguntas, o para darle las instrucciones de acción inmediata.

Como norma general, no saque a los lesionados del vehículo hasta que se les haya realizado una valoración adecuada por parte de los equipos de emergencia.

La atención a los lesionados

Lo que no debe hacerse

Es muy importante que usted sepa qué cosas no debe hacer. En general y salvo condiciones excepcionales, estas son las principales:

1.  Trasladar al lesionado en otro vehículo, a menos que no exista otra alternativa.

2.  Permitir que la víctima se mueva demasiado.

3.  Dar de comer o beber a los heridos.

4.  Administrar algún tipo de medicamento.

5.  Si se trata de un motociclista o de un ciclista, quitarles el casco.

6.  Deambular por la zona de la carretera en el lugar del accidente.

7.  Intentar regular el tránsito desde la propia carretera.

8.  Fumar en las proximidades del accidente.

9.  Hacer comentarios inoportunos sobre el estado del paciente o sobre las causas del evento, creyendo que el lesionado está inconsciente y no lo escucha.

10.  Realizar los procedimientos cuando no esté seguro de que sean los correctos, o cuando dude poder realizarlos.

11.  Dejar los pacientes solos. Mantenga contacto verbal con ellos, aunque no le respondan.

De ahora en adelante lleve unos guantes de látex en su vehículo, por si acaso tiene que actuar en un accidente. Un mal procedimiento con algún lesionado puede dejarlo con secuelas irreversibles o traumáticas. Muchos conductores quieren ayudar cuando se encuentran con un accidente, pero hay casos en que es mejor no actuar porque una lesión mal manipulada puede complicarse, y terminar por limitar a la víctima en el desarrollo de sus habituales actividades.

Todo paciente que sufre un trauma debe manejarse como si hubiera una lesión de columna. Es decir, se le debe transportar en una camilla con superficie rígida, colocarle un inmovilizador cervical y llevarlo en ambulancia.

En caso de urgencia extrema, y que sea estrictamente necesario sacar a la víctima del vehículo, debe hacerse entre varios, sin movimientos bruscos, y manejar al herido en bloque, como si el cuerpo fuera una barra rígida, sujetando la cabeza para evitar que se mueva.

Usted siempre debe llamar a un médico o a un profesional de la medicina ante las siguientes circunstancias:

1.  Cuando hay hemorragia abundante, especialmente cuando la sangre brota durante 4 ó 10 minutos sin parar.

2.  Cuando hay un cuerpo extraño en la herida que no se desprende con facilidad.

3.  Cuando la herida es ancha y larga, y necesitará suturarse (coserse).

4.  Cuando la herida es tal que no puede limpiarse completamente.

5.  Cuando la herida ha sido contaminada con polvo, tierra y otros materiales.

6.  Cuando la herida es de mordedura de un animal, al primer signo de infección, como dolor, enrojecimiento, hinchazón y sensación de pulsación.

7.  Ante cualquier lesión en los ojos.

Es posible que en algún momento usted encuentre un accidente que considere menor, porque aparentemente no hay heridos graves. Aun así, siempre es conveniente avisar a los servicios de emergencia. Ahora, regrese junto a las víctimas para iniciar la tercera fase, que comprende dos etapas.

La valoración primaria

Se realiza para determinar si la víctima presenta alguna lesión de gravedad, que ponga en riesgo inminente su vida. Para ello, usted debe:

1.  Acercarse al lesionado de forma que lo pueda ver, y viceversa.

2.  Identificarse ante la víctima, decirle su nombre e informarle que va a ayudarlo. Establecer si el herido está consciente o no, si no responde a sus preguntas sabrá que está inconsciente; por lo tanto, siga al paso siguiente.

3.  Mirar, Escuchar y Sentir, MES. Si el lesionado está respirando, acerque su mejilla a su boca y a su nariz para sentir el aire respirado y para oír la respiración. Al mismo tiempo, fíjese si el pecho se eleva y desciende. Si no lo hace él mismo, siga los pasos siguientes:

3.1  Ábrale la boca para comprobar si la lengua o un objeto extraño obstruye el paso del aire. Sujete la frente con una mano, con el pulgar y el dedo índice de la otra coja la barbilla y tire hacia fuera y así la boca se abrirá.

3.2  ¿Respira? Haga otra vez el MES. Si es negativo, siga con el paso siguiente:

3.3  Coloque la cabeza del lesionado en la posición natural, la misma que usted adopta cuando se sienta a conducir o se acuesta para observar el cielo. Es importante que usted comprenda la importancia de una sujeción de cabeza. El auxiliador que la sujeta no la debe soltar sino hasta cuando el personal adecuado atienda a la víctima.

4.  Vuelva a realizar el MES. Si no hay respuesta, siga con el paso siguiente:

4.1  Realice dos ventilaciones al paciente, las cuales se deben hacer así: tapone los orificios nasales, haciendo presión con sus dedos; ponga su boca sobre la del afectado (si es un bebé, abarque también la nariz), y entre las dos bocas coloque un pañuelo o un par de tapabocas (con el fin de evitar que usted se contamine con las secreciones del lesionado); sople suavemente durante dos segundos mientras observa si el tórax sube y baja. Apártese para que el aire salga.

5.  Determine si el corazón del paciente está latiendo. Para comprobarlo, usted debe tomar el pulso colocando dos dedos (el índice y el corazón) en las arterias de la muñeca o del cuello; deben sentirse aproximadamente 60/80 latidos por minuto en adultos, 100/120 en niños, y 140 en recién nacidos.

6.  Cuando la presencia de sangrado es abundante y la sangre fluye con rapidez de una herida externa, coloque su mano sobre ella, interponiendo un pañuelo; si no cesa, eleve el miembro herido. No tapone las hemorragias de la nariz, de los oídos y de la boca.

La extracción del paciente

El procedimiento debe ser realizado en cooperación con otros auxiliadores o con personas del público que se encuentren en el lugar, guardando siempre los principios de la manipulación del paciente con trauma. La víctima debe ser colocada en un lugar seguro y sobre una superficie plana y rígida, lejos del evento.

Un herido nunca debe ser trasladado sentado o semisentado en un vehículo particular. Su traslado debe hacerse siempre en una ambulancia, e inmovilizado.

¿Cuándo no se debe sacar a un lesionado del vehículo?

Cuando las condiciones del accidente impiden que el paciente pueda ser extraído del vehículo de manera simple, y se requieran técnicas avanzadas que dominan los equipos de rescate de los organismos de socorro. Esta situación se conoce como paciente atrapado.

 

La valoración secundaria

La valoración se efectúa para determinar si la víctima presenta lesiones que, si no son controladas, pueden poner en riesgo inminente su vida. Usted debe:

1.  Preguntar a la víctima o a los espectadores lo que sucedió y si lo recuerdan bien. Pregunte por el nombre, el lugar de dolor, las sensaciones, y el destino al que se dirigía, para darse una idea del estado de conciencia del paciente revisado.

2.  Controlar el pulso. Se toma por un minuto, y las cifras normales son:

3.  Controlar la respiración, de forma que una inhalación y una exhalación constituyan una respiración. Se mide durante un minuto, y las cifras normales son:

4.  Revisar la apariencia de la piel, su temperatura, humedad y coloración. Una piel pálida implica compromiso circulatorio, y de color azulino o violáceo, compromiso respiratorio. Realizar una valoración de cabeza a pies. Tenga en cuenta que debe tocar, observar y escuchar al paciente. Observe si hay salida de líquidos extraños por los oídos, la nariz o la boca; si el tórax se mueve y en qué forma; si el abdomen presenta dolor a la presión. Luego, continúe con las piernas y siga con los brazos.

En este punto, los cuerpos de socorro y de seguridad han debido llegar a la escena y se apersonarán de la situación. Usted debe hacer la entrega del paciente al encargado de la operación (bombero, técnico en rescate, médico, auxiliar de ambulancia, etc.).

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